Ficha bibliográfica:
Título: La danza de los
tulipanes.
Autor: Ibon Martín. Nació en
Donostia en 1976. Su carrera literaria no empezó en novela sino en la
literatura de viajes. Está enamorado de los paisajes y de la geografía vasca;
recorrió durante años todas las sendas de Euskadi y poco después de acabar su
carrera de periodismo inició un proyecto personal en el que recogió más de trescientas rutas que reunió en diversas guías.
Sus itinerarios no se limitaban a contar la belleza natural de una hermosa tierra,
sino que en sus textos latía el deseo de devolver a la vida los vestigios
históricos y mitológicos que sus pasos descubrían. El nacimiento de su primera
novela, El valle sin nombre, se produjo de manera natural como modo de
mantener ese cordón umbilical con sus raíces. Después llegaron LOS CRÍMENES DEL
FARO (El faro del silencio, La fábrica de las sombras, El último akelarre y
La jaula de sal), cuatro libros inspirados por el thriller nórdico que se
convirtieron en un éxito rotundo.
Editorial: Plaza Janés. Es una pequeña editorial española
fundada en 1959 en Barcelona.
Año
de publicación: 2019.
Género
al que se le asocia: thriller.
Lugar
y año de edición: cuarta edición en noviembre
del 2020.
Análisis
de la novela
Natalia, una periodista famosa de Gernika es
atropellada por el tren en el que estaba trabajando su marido. Estaba atada a
una silla, pero con un tulipán pegado a la mano. Esta terrible escena ha sido
retransmitida en las redes sociales y ha sido vista por miles de personas en
toda España. Parece un homicidio aislado hasta que la Unidad Especial de
Homicidios de Impacto (formada por Ane Cestero al mando, Julia, Txema y Aitor) encuentra
en otra escena del crimen un tulipán igual de rojo que el de la anterior
víctima. No parece haber relación alguna entre ambas mujeres, pero sus muertes tienen
la misma firma. Días después la prensa ya le ha puesto nombre al asesino que
tiene en guardia a toda Gernika, el asesino del Tulipán. Además, han encontrado
relación con otro asesinato meses antes en Galicia, la misma firma, un tulipán
rojo. Los ertzainas se vuelven locos por encontrarle y poner fin a esta serie
de asesinatos. Se encuentran contra reloj para intentar salvar la vida de una
cuarta mujer, pero llegan tarde y pasan a ser cuatro el número de víctimas. Una
serie de sucesos trágicos e inesperados serán necesarios para dar con el
asesino, que resulta ser más cercano de lo que Julia y Ane se esperaban.
Todos los personajes están muy bien
construidos, con sus luces y sombras, son naturales, no se les idealiza ni
menosprecia. Durante la novela te puedes sentir identificado con alguno. Son
personajes que van evolucionando a lo largo de la historia y que incluso
aparecerán relaciones personales entre ellos.
Ane Cestero es una mujer joven, con varios
años de experiencia en la policía, aunque no sigue el prototipo de ertzaina ya
que lleva piercings y tatuajes. Es nombrada la jefa de esta nueva unidad policial
para poner fin a los asesinatos de alto impacto. Es muy impulsiva (por no decir
demasiado), actúa sin pensar en las consecuencias siguiendo su instinto y
posteriormente paga las consecuencias, que no es malo, pero a la hora de ser
policía y llevar un arma sí que lo puede ser.
Un claro ejemplo de esto es cuando se encontraba interrogando a un posible
sospechoso, al saber que maltrataba a su mujer, empezó a estrangularle hasta el
punto de casi asfixiarlo. También pasó casi lo mismo con su padre, un ludópata
que le había amargado la infancia y había robado a su madre para saldar sus
deudas; estuvo a punto de matarlo. A pesar de esto, es muy buena policía y no
para ni desconecta del caso hasta resolverlo, trabaja por las noches, se
desplaza a Galicia para familiarizarse con el caso de allí…
Julia es otra de las policías de la unidad
que lleva el caso. Es más tranquila, más paciente y a la vez más prudente.
Tiene los pies en el suelo y sabe como y donde actuar. Siempre intenta
tranquilizar a Cestero. Es buena policía y crucial en el caso, de echo está más
involucrada que nadie, tanto que, a mitad del caso, es apartada porque se acaba
convirtiendo en algo personal. A pesar de esto sigue investigando por su cuenta
y da con las personas buscadas, pero esta acción es uno de los mayores errores
y hace que acabe entrando en la boca del lobo.
Aitor es el mejor amigo y compañero de Ane.
Llevan juntos muchos años y trabajan muy bien juntos, tienen complicidad. Es
muy responsable y al igual que Julia intenta en todo momento tranquilizar a Cestero.
Está casado y con una niña, durante todo el caso las echa mucho de menos y esto
hace que trabaje con más ganas para dar con el asesino lo antes posible y
regresar con su familia.
Txema es el compañero de Julia. También lo
fue sentimentalmente años atrás, durante cuatro años. Todo se acabó de un día
para otro cuando aceptó un trabajo en la Interpol fuera del país. Se fue sin
avisar y no respondió a ninguna llamada ni mensaje de Julia. En aquel momento
el no lo sabía, lo sabría durante el caso, que Julia estaba embarazada cuando
se fue y perdió el bebé. Esto hizo que Txema se arrepintiera todavía mucho más
de haberse ido y de querer intentarlo otra vez con Julia; empezará a luchar
para recuperarla. A pesar de sus relaciones, es un policía trabajador y a pesar
de intentar molestar a Cestero todo el rato y de ser mal compañero, acaba
siendo un ejemplo de valor y de sacrificar tu vida por los demás.
La familia de Cestero está dolida. Su
hermano y ella han sido testigos de la continua violencia de género por parte
de su padre. Debido a esto están bastante distanciados e intentan ignorar la
realidad. Aunque solo aparecen en dos o tres capítulos, no son muy relevantes
para el transcurso de la novela.
Por último, el asesino, el asesino del
Tulipán. Es una persona organizada, planificadora, paciente, narcisista (quiere
que mucha gente vea sus asesinatos), calculadora, perfeccionista (cultiva el
mismo los tulipanes, creó un híbrido especial y único para que no hubiera
ningún otro igual. Los tulipanes llevan mucho tiempo y aún más cuando no es
temporada y los tiene cultivándose en un garaje con luces ultravioletas,
ventiladores que actúan como viento que consiguen que los tulipanes estén
danzando). Él mismo se cree que es un artista y que sus asesinatos son sus
obras. Tiene mal recuerdo de la infancia, una infancia infeliz. En el colegio
le hacían la vida imposible y en casa incluso peor. Vivía con su madre y ésta
no le quería; para ella era la razón de no haber podido tener hijos, le echaba
la culpa, cuando no la tenía. Estos años de tanto sufrimiento hicieron al
asesino una persona fría y sin escrúpulos. Planificó durante años su obra. Su
primer asesinato fue su madre, a la que dejo morir sola y después todas esas
mujeres en Gernika y la de Galicia. Tenía una lista, una lista con el nombre de
ocho mujeres, iguales que su madre. Tiene como misión no parar hasta que esas
ocho mujeres estén bajo tierra.
La novela está estructurada en setenta y
nueve capítulos y cuatrocientas noventa y tres páginas. Transcurre entre el 19
de octubre y el 5 de noviembre del 2018. Se va desarrollando la investigación,
van apareciendo pruebas y testigos…También hay pinceladas al pasado y a la vida
de los personajes principales. Estos flashbacks me parecen un poco aburridos, pero
son imprescindibles para entender el por que del comportamiento individual de
cada uno.
El paisaje es uno de los protagonistas
indiscutibles de la novela, que supone la consagración definitiva de un autor
que se revela como narrador excepcional en este thriller donde atmósfera,
investigación policial y conflictos emocionales se entrelazan con precisión en
un final perfecto y sobre todo inesperado.
Nunca había oído hablar de este autor, Ibon
Martín, pero me ha impresionado. Me ha sorprendido su manera de escribir, de
crear suspense, de tenerme en ascuas hasta los últimos capítulos…Me ha
encantado su libro y tengo claro que voy a leer más novelas suyas, de echo
empezaré enseguida con La hora de las gaviotas en la que también
aparecen algunos personajes y tengo muchas ganas de empezar un nuevo caso. Hay
algunas palabras en vasco y no tienen su traducción al español por lo que no
las entendía completamente, pero por el contexto sí. Es un escritor que toca
varios temas importantes como la corrupción, los malos tratos, la violencia de
género…
Lo recomiendo muchísimo a todas esas
personas a las que como a mí les encanten las novelas policiacas y de suspense.
Es muy realista y está muy bien escrita. Es fácil de leer, con un vocabulario
fácil-intermedio. Me gustaría animar a mucha gente a leerlo y a averiguar quien
es el asesino antes de llegar al final, yo, por ejemplo, no lo he conseguido. Por
último, quiero repetir que me ha impresionado muchísimo el final.
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