Es el segundo libro que me leo del autor Joël Dicker. Hasta hoy mi libro favorito era El enigma de la habitación 622, también de Joël Dicker, pero a partir de hoy La desaparición de Stephanie Mailer le quita el puesto.
De nuevo, he acabado el prólogo y me he quedado sin palabras. He tardado varios minutos en asimilar toda la información que había leído. He unido hilos y me he dado cuenta de que el asesino es de los personajes que menos te esperas. La trama es increíble y te mantiene con tanta intriga que no puedes parar de leer. Lo empecé hace dos días y apenas he hecho otra cosa que no sea leer. Mismamente ayer me quedé hasta las 4 de la mañana; como está escrito en la contraportada: "seiscientas cincuenta páginas que nos harán adorar el insomnio".
Jesse, un agente de policía con una gran carrera, es el protagonista en su fiesta de jubilación del cuerpo de policía. Durante la ceremonia una periodista, Stephanie Mailer, le hace entender que se equivocó a la hora de detener al asesino de un cuádruple asesinato que tuvo lugar en 1994. Jesse no se va tranquilo sin antes revisar el caso. Descubre que algunas confirmaciones que por aquel entonces no cuestionaron, no encajaban con la versión de los hechos ni con lo que de verdad había pasado en esa pequeña ciudad de Orphea. Convence a su compañero, Derek, y a una agente que acaba de llegar a Orphea, Ana, y juntos empiezan a revisar el caso. Todos los toman por chalados y afirman que ya hay un culpable, muerto, pero culpable. Retoman la investigación y se dan cuenta de los fallos que cometieron hace veinte años y que podrían haber cambiado no solo el transcurso de la investigación, sino también sus propias vidas.
¿A qué esperas para saber quién consiguió librarse de la cárcel durante todo este tiempo?
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